Quilantún

Las Quilas del sur están floreciendo extrañamente y según la tradición oral mapuche no trae buenos augurios. Crisis, caos, caída, revolución, pero también renovación y brotes nuevos. 

Vientos de cambios en el reino de las sombras, la muerte del hombre que no tiene interioridad, del que pierde el respeto a la diversidad, del que no profundiza en su espiritualidad, del que no se conoce a sí mismo y queda reducido a la lógica heteropatriarcal viviendo la realidad desde un intelecto utilitario. 

La generación crítica, la de la inflexión entre un mundo que muere y otro que nace finalmente amaneció. Tengo la certeza profunda de que hay una fuerza que lo está cambiando todo, desarmando creencias y dogmas escritos en piedras. Pareciera que esa fuerza hubiera despertado de la profundidad del alma, una fuerza vital que se experimenta en el encuentro con el otro, que nos hace encontrarnos en nuestras diferencias y reconocernos silvestres, mestizas y libres.

Un sentimiento de humanidad que está acariciando la razón para encontrar nuevos significados.

Monstruosa es la injusticia, el abuso, la violencia y la discriminación. Insostenible es la mirada que sustenta la producción por sobre la ecología, el dinero por sobre el amor.  Intolerables también son la violencia sexual, el fanatismo religioso o ideológico. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente” recita Neruda en sus prosas históricas, la ausencia de lo femenino como herencia cultural es inaceptable, desde nuestro presente profesamos el porqué nunca tendrán la comodidad de nuestro silencio otra vez. 

El resurgir es transfeminista y la fuerza es uterina, porque el dolor lo hemos convertido en valentía, porque elegimos la felicidad como camino y el amor como la manera de transitarlo. Sabemos que la vulnerabilidad vive aquí en igual medida que el coraje. Resistimos y existimos por la libertad de nuestras mentes y cuerpos. Cambiamos para darnos libertad de elegir lo que nutra al desarmar lo repetido por pereza. 

 Esas soledades colectivas forman hoy, parte de lo mismo, del renacer de algo. Para regenerar el alma es que ahora florecen las Quilas.

 



 

 

 

 

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